Mariano Ángel Puerta, coach profesional, analiza una serie de comportamientos que pueden frenar los éxitos

Mariano Ángel Puerta, coach profesional, analiza una serie de comportamientos vividos en primera persona, y con ellos, explica que esas insidias y calumnias pueden frenar el éxito de una persona.

¿Podemos aprender de las lesiones?
Las lesiones dan lugar a un proceso de cambio, que al menos en mi caso, siempre han sido maravillosamente positivos. Dos lesiones, muy jóvenes a día de hoy, de 23 y 8 años respectivamente, de menisco la primera, de absoluta ruptura de mi vida personal y profesional la segunda, me han llevado al golf y al coaching respectivamente.
He decidido ayudar, con humildad y respecto a los demás, mediante el coaching y si es posible, además, jugar al golf mientras realizo las sesiones. Este proceso me ha permitido llegar a mis 50 primeros años de vida entusiasmado y feliz, todo lo contrario a lo que las heridas iniciales parecían presuponer.

¿Por qué llegó al mundo del coaching?
En el coaching, disciplina creada hace 30 años para incrementar el rendimiento de los deportistas y que rápidamente se aplicó con igual éxito en el resto de actividades humanas, he ido, con mucho respeto, formándome, trabajando y aprendiendo, convirtiéndome en un coach internacional certificado, especializado en el coaching ejecutivo, personal y deportivo. Para el golf me he reservado este año cumplir el objetivo de un digito, afrontando mi juego con todos los conocimientos técnicos posibles, a los que sumo todo el respeto y humidad que este deporte necesita y por supuesto, la aplicación del coaching para cumplir mi meta.

¿Los obstáculos nos frenan o nos hacen más fuertes?
Los obstáculos que la vida nos presenta, pueden convertirse en bendiciones, si nosotros así los vemos y decidimos. En mi caso me han permitido atesorar humildad y respeto, que ha producido un proceso de cambio lleno de entusiasmo, felicidad y amor, pues debido a ello pude conocer a la que hoy es mi mujer.
Ahora contemplo la vida y las personas que me acompañan, de una manera distinta, admito críticas, comentarios, incluso faltas de respeto, con humildad, educación y actitud reflexiva. En el pasado correspondía, con prepotencia, soberbia y brusquedad, propiciando e incluso buscando el enfrentamiento, Impidiendo así, cualquier posibilidad de comunicación y de entendimiento. Creo que todo era producto del miedo, mejor dicho, del pánico a que mi ego fuera pisoteado. Y digo pánico, pues el miedo está bien, si veo que una persona con tatuajes de calaveras y un machete en la mano, se acerca hacia mí, no pienso que este de fiesta, busco la defensa, la ayuda o la huida.

¿A qué se refiere?
Hablo de esas conversaciones que todos tenemos con nuestros cercanos, personas con las que nos relacionamos, trabajamos o jugamos al golf. En los últimos meses, estoy sorprendido pues se han ido multiplicando las agresiones, la situación que se está viviendo, desesperada en muchos casos, hace que las personas reaccionen, comenten, critiquen de una manera irrespetuosa, despreciativa, incluso groseramente ninguneando a quien tienen a su lado.
Empecé a escribir hace años, por recordar y poder releer el pasado, también algún artículo profesional, alguna entrevista, poco más. Estos últimos años se ha convertido en una necesidad y sorprendido por ello, lo comente con un amigo, “Como se te ocurre escribir, dos títulos de tercer ciclo universitario tengo yo, pero tú, que haces tú escribiendo”. Me contesto…., como comentaba antes, una grosería pero no “contrataque” , intente entenderle, es una buena persona, que siempre dice que va a hacer algo y nunca lo hace, intenta formarse y formarse y  formarse, eternamente, pues dice que con ello podrá dar el siguiente paso en su carrera, es un hombre de “esques” en vez de “hayques”, todos tenemos nuestras cositas dice mi mujer, seguirá siendo mi amigo e intentare ayudarle, ponerme en su lugar e incluso motivarle para que por fin se anime a desarrollar sus ideas y convertir sus proyectos, en realidades, venciendo el miedo que tiene a dar el primer paso.

¿El comportamiento humano es lo más sorprenden que existe?
Puede ser. Pondré un ejemplo. Una persona que conocí de casualidad, hace poco más de 5 meses, que me ha ayudado en algunos temas profesionales desinteresadamente, por lo que estoy muy agradecido, me sorprendió hace unos días, me mando una contestación por mail a un video que le mande que acaba de diseñar y que deseaba me diera su opinión, esta fue su contestación:  “El vídeo está fenomenal. Hala, te faltan muchas tildes (acentos) en palabras… Y quizá abría que poner una imagen con vuestros CVs/logros profesionales”.
Las tildes no estaban, no porque no supiera ponerlas, sino porque el nuevo programa que utilice para hacer el video las elimino y yo ni me di cuenta. La critica podía haber sido constructiva, pero la sorpresa estaba en el mensaje, recordé de nuevo la frase de Gandhi, en 24 palabras, había un “hala” que no sé qué es, y una falta de ortografía de esas que cuando la lees, la palabra te pega una bofetada, no obstante no dudó en considerar que era un ignorante que no sabía lo que era una tilde y por esto me lo definía en un paréntesis.

¿Qué se hace en estos casos?
En este en concreto, analizar un poco la situación. Está teniendo obstáculos en su carrera profesional y en su vida personal por lo que me ha contado…..quizás por ello me ninguneo de esta manera, ya lo había hecho antes un par de veces más, con aun más dureza. Preferí reír en mi contestación por mail, e incluso invitarle a una sesión de coaching golf y si se encuentra bien, estoy dispuesto a hacer sesiones gratuitas con él. Sé que no las puede pagar pues en otro comentario en el que estuvo preguntando por mi trabajo y por mis tarifas, me critico el precio, tildándolo de exagerado. El valor de mi trabajo es el que marca el mercado y ese era el coste por sesión que le di, incluso le hice una rebaja del 40%, recibí, por hacerle un favor, una falta de respeto a mi trabajo y a mí.
No soy la madre Teresa de Calcuta, ni por sexo, ni por virtudes, no tengo tampoco ni su determinación, ni su fortaleza. Coincido con ella, eso sí, en que hay que ayudar a los demás, “El Universo siempre conspira a favor de los soñadores.” escribió Coelho, y así lo creo yo. El abuelo de una amiga, una hermana pues se ganó el título y me honra con él, me conto que le decía siempre su abuelo “nunca te arrepentirás de haber sido buena”, esos son también mis principios, y no soy como Groucho Marx yo no tengo otros.

El trabajo hay que cobrarlo. Nadie trabaja por amor al arte, eso es otra cosa…
Hace pocas semanas, tuve un episodio parecido por mi trabajo y su valor. Una amiga me llamo comentándome que me pusiera en contacto con una persona, de su parte, “necesita tu ayuda, como cliente “me dijo. Hable con mi futura coachee unas horas después, efectivamente necesitaba ayuda, le di un precio por sesión, me contesto “no, yo no puedo pagar eso, te pagare X al mes, que es lo que vale”, X era más o menos la tercera parte de lo que valía la sesión, y me lo quería pagar al mes, por 4 sesiones. Lo necesita, le hice una sesión gratuita, estoy pendiente de ella con regularidad incluso hace unos días que coincidimos en un evento, le comunique que le haría coaching gratuitamente, aun cuando acababa de comentarme que cuando venía a la ciudad donde estábamos, algo que hace con regularidad, se alojaba en un buen hotel de un exclusivísimo barrio. Seguiré ayudándola desinteresadamente si así lo dese, creo que tiene un potencial interior muy grande y que su manera de comportarse no es más que el producto de lo que recibe a diario de las personas que tiene a su alrededor, algo me conto públicamente cuando nos vivimos, asi que si se decide a ello, toda su grandeza aflorara, que es lo único que me importa a mí. Sin ninguna intención de influirla en nada, ni cambiarla, ni aconsejarla, lo único que deseo para ella y para el resto de mis clientes, es que todo su potencial interior se desarrolle.

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¿Influyen en sus clientes?
No. Hace unos días, una persona me dijo: “Los coaches influís en vuestros clientes”. Es justo lo contrario a lo que hago. Su jefe, presidente de la empresa, había alabado públicamente y por escrito, un artículo de un profesional que criticaba al coach que le había puesto su empresa para conseguir la excelencia y que le había dado multitud de recomendaciones, consejos e incluso le había dicho lo que tenía que hacer para conseguir sus metas…. Justo lo contrario a lo que es un coach. Tras hablar con los dos, ninguno sabía que era el coaching, no había experimentado sesión alguna, pero, eso sí, lo criticaban, me criticaban y me menospreciaban groseramente………. No entiendo el comportamiento, no sé a qué se debe, pero si en algún momento la vida crea la oportunidad, algo que siempre suele ocurrir, les ayudare si así me lo piden. Coelho escribió sobre esto “Acumular amor significa suerte, acumular odio significa calamidad”, es algo que tengo muy claro desde hace pocos años.

¿Qué opinión le merecen las redes sociales?
Que hay que tener cuidado con ellas.

¿Por ejemplo?
Me ocurrió hace poco. Un señor de nombre Fernando, que pertenece a un grupo de Facebook en el que se escribe de golf, tras colocar una nota en el grupo en el que yo anunciaba que era el nuevo coach de un club de golf de Madrid, me puso esto:
Me parece genial Mariano Ángel, pero intenta escribir sin faltas de ortografía. Es indispensable para cualquiera y más para un coach. Has escrito “ve” del verbo ver cuando querías escribir “vé” del verbo ir. Perdona pero se deben indicar los errores; no sé si eso es coaching o no, pero por favor, tómatelo como una propuesta de mejora. Gracias. Un abrazo y enhorabuena por tu puesto.
El motivo es porque mi lema en coaching golf es “Si quieres ir rápido ve solo; si quieres llegar muy lejos, ve acompañado de tu coach” en 24 meses, todos los comentarios que recibí eran de agrado y acierto a mi lema empresarial, las personas a los que se lo había comunicado habían entendido el mensaje y no habían dudado acerca de mi nivel cultural, “Ve” no era de ir si no de ver, los coachs hacemos que los clientes “vean” su camino dentro de sí. No soy especialmente cuidadoso con las faltas de ortografía, todo hay que decirlo , escribo siempre con pluma, en ese momento casi siempre lo soy, pero cuando lo paso al ordenador, suelo corregir mi escrito sobre la marcha, no lo releo y se me puede ir sin enterarme, pero jamás antes nadie me había agredido con semejante falta de respeto, con tanta grosería y además me había mandado un abrazo al final…….y todo por ser incapaz de entender que no ponía acento diacrítico, porque no quería y no había que ponerlo, considerándome un inculto medio analfabeto, que por supuesto, eso sí, necesita mejorar, hasta en lo que él me recomendaba……y en miles de cosas más.

¿Cómo deberíamos proceder ante este tipo de ataques?
Respondí un humilde, muchas gracias y no más. Hay personas especializadas en asesinar los sueños de los demás y esta es una de ellas, si de alguna manera le puedo ayudar no dudare en hacerlo. Seguiré con mi frase, me encanta, y seguiré manteniendo la virtud de la humildad. No es glamurosa, cuando te preguntan por una virtud y dices esta…….te piden que digas otra, pero en mi opinión es la mejor de las virtudes y que ha dado lugar a que mi vida personal y profesional haya cambiado, me entusiasme, haciéndome feliz. Mi felicidad la he conquistado, además me he dado cuenta que la puedo repartir, continuare comportándome siguiendo con convicción mis principios, mis ilusiones y ayudando a los demás, incluso a los que se limitan tanto que se cierran en sus paradigmas, que no ven lo magnifica que es la vida y lo gratificante que es llenar el alma del mundo con alegría, respeto y humildad, dejando así de sobrevivir, entre la mediocridad, la crítica y el mal humor, consiguiendo vivir.
Una cliente, Edna, lo define mejor que yo. ”No me juzgas, no me aconsejas, escuchas mis problemas, siendo un apoyo emocional para ver y hacer mi vida diferente, encaminada a la felicidad, a la excelencia en todo”.

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