Cuando la mujer alcanza alrededor de los cincuenta años, empieza una transición hacia la menopausia que se conoce como perimenopausia. En este momento empiezan a alterarse los ciclos menstruales, y la mujer empieza notar determinados síntomas que le indican que su cuerpo se prepara para dejar de ser fértil.

Sofocos, sudoración, sequedad vaginal, menor elasticidad en la piel, dolor articular, trastorno del sueño y cambios de humor, se asocian con esta etapa y se deben básicamente al cambio hormonal que se está produciendo.

Practicar determinados ejercicios puede ser muy beneficioso en esta etapa

Se ha demostrado que las mujeres que practican ejercicio físico durante esta etapa, mejoran su bienestar y se mantienen mucho más saludables, porque disminuyen considerablemente los síntomas de la menopausia. Ahora bien, el ejercicio debe estar adaptado a sus características personales y siempre debe ser suave.

El pilates es una de las técnicas más recomendadas junto con el yoga, porque estimulan la respiración y los estiramientos, y ayudarán a la mujer, entre otras cosas, a estar calmada y a favorecerle el sueño. Además, la práctica de ejercicio mejora la capacidad para regenerar colágeno y prevenir la osteoporosis.

Los ejercicios que se practican en pilates y el yoga son suaves y con ellos se trabaja el fortalecimiento del músculo, algo importante teniendo en cuenta que en esta etapa la mujer perderá masa muscular, además de relajarla y mejorar su autoestima.

El ejercicio suave debe completarse con una alimentación sana

Junto con el ejercicio no debe olvidarse que una alimentación adecuada es fundamental para mantenerse sana ante tantos cambios, por lo que debe reforzarse el consumo de cereales y derivados como la pasta, el arroz o la legumbre y sobretodo las frutas y verduras.

Además, hay que aumentar la ingesta de lácteos (yogur, actimel, etc.) y quesos para prevenir la osteoporosis y mantener una flora intestinal sana. En cuanto a las carnes, pescados y huevos tendrán que consumirse moderadamente y el pescado debe primar sobre la carne. El aceite de oliva será la grasa por excelencia durante esta etapa tanto para cocinar como aliñar alimentos y deberán incorporarse en la dieta frutos secos entre comidas o en las ensaladas.

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